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Hombre con discapacidad visual recorre Colombia en bicicleta

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Hombre con discapacidad visual recorre Colombia en bicicleta

Juan Gabriel Espinal, como es identificado el invidente, quedó ciego a sus 22 años y diariamente se preguntaba cómo una persona ciega, sin mamá, ni papá, sin hermanos, sin familia iba a poder sobrevivir.

Este hombre vivía en San Gil, Santander, donde pagaba arriendo en una habitación. Estas personas le dijeron a Juan que no se preocupara, pues mientras ellos pudieran tenía la comida y la dormida asegurada.

Espinal siempre ha sido apasionado por el deporte, de joven le gustaba practicar natación, corría, trotaba y andaba en bicicleta. Incluso ha ganado varios premios gracias al deporte.

Hoy, 14 años después de haber perdido la vista, Juan Gabriel decidió recorrer Colombia en bicicleta.

La travesía

Juan Gabriel hizo el recorrido en bicicleta junto a sus amigos, quienes nombraron este recorrido como ‘Travesía a Ciegas’ y el objetivo, además de conocer el país, era enviar un mensaje de que los límites están en la mente.

Estuvieron en San Gil, Bucaramanga, La Guajira, la Costa Caribe, Antioquia y Guatapé, duraron alrededor de 2 meses realizando este trayecto. Pese al Paro Nacional tuvieron que suspender la travesía y regresar a San Gil, pero planean continuar.

Espinal menciona que recorrían diariamente 120 kilómetros en bicicleta. Él, junto a su amigo, iban en una bicicleta doble por tratarse de viajar en carreteras nacionales y evitar peligros.

Cuando se bajaba de la bicicleta, se quedaba en un sitio tranquilo y al escuchar los árboles, las aves, sentir el viento y el sol, disfrutaba el paisaje.

¿Cómo perdió la vista?

Juan Gabriel trabajaba en campo, construcción, en trapiches, sembrando maíz, manejando volqueta, de guía turístico, aprendió a manejar fuegos artificiales y estallar piedras.

Se volvió uno de los jóvenes más reconocidos gracias a su carisma y ganas de salir adelante. A causa de esto, una persona que había sido su jefe, le pidió ayuda para explotar unas piedras de una construcción y él accedió.

El explotar piedras consistía en conectar a la roca un explosivo que era activado por medio de una extensión que transmitía energía cuando él le gritaba a otra persona para que la accionara.

“Ya llevaba como unas seis, siete piedras. Me tocaba meterme a un hueco a conectar, yo estaba concentrado en mi cuento, entonces alguien gritó cerca de donde estábamos, cerca de la carretera, y la otra persona pensó que yo le había gritado”, cuenta Juan.

Agrega que, “como miró y no me vio, cogió el cable e hizo la conexión. Eso estalló y yo estaba sobre la piedra. Inmediatamente me volteó hacia atrás la onda explosiva y ahí perdí la visión total”.

La explosión le provocó la pérdida total de la vista y no había nada por hacer.

Juan Gabriel resalta que, “la vida es bonita, pero es dura. Si fuera todo fácil, sería muy aburrida. Siempre hay obstáculos, pero depende de uno si quiere cruzarlos o se quiere rendir. Es lo que yo quiero en esa travesía, llevar ese mensaje de que los límites están en la mente”.